lunes, 9 de febrero de 2009

Ajedrez







Ajedrez

Se dice que el juego del ajedrez originariamente era una técnica de adivinación que interpretaba el resultado de la batalla entre las fuerzas eternas del ying y del yang.

Más tarde en Praga, con la humedad de un sótano como testigo, un hombre de ojos triste vislumbró el ajedrez como un castillo habitado por reyes, damas, caballos y alfiles invisibles, custodiados por peones sonámbulos y torres que no duermen. Mientras en Buenos Aires, con fervor, un hombre de ojos que miran al infinito, poetizó que Dios mueve al jugador y éste a la pieza...ahora, yo solitaria, en el silencio de una ciudad sumergida, sobre mi cuadrícula de luces y de sombras, veo cómo el caballo traza una ele movido por mi mano y, relincha como una señal de la escritura de Dios, deseoso de que algún día esta secreta partida pueda finalizar en tablas.

Nana Rodríguez

Libro publicado en España por la editorial Páginas de Espuma,con una selección de cuentos sobre el tema del ajedréz, 2006

Premio Nacional de Poesía Ciro Mendía 2008





XII PREMIO NACIONAL DE POESÍA POR CONCURSO
CIRO MENDÍA 2008

ACTA DE PREMIACIÓN

El día 19 de septiembre de 2008, reunidos en la Biblioteca Diego Echavarría Misas de Itagüí, entre las 10 y 12 a. m., los jurados del XII Premio Nacional de Poesía por Concurso Ciro Mendía, señores: GUSTAVO GÓMEZ VÉLEZ, CARLOS ENRIQUE SIERRA MEJÍA y PEDRO ARTURO ESTRADA, por unanimidad declaramos como ganador el poemario presentado con el título LA PIEL DE LOS TECLADOS, bajo el seudónimo de ALEYDA, libro reconocible por su dicción clara y consistente, de excelente factura y gran aliento poético, tono y expresividad depurados en el manejo del lenguaje y la originalidad de una voz que hace novedosos los temas de índole social y existencial tratados con indudable belleza, fuerza y sensibilidad emotivas. El jurado destaca, además, la participación nutrida y representativa de muchas otras propuestas que, en su diferencia de estilos y enfoques, muestran un interesante panorama de la poesía actual en nuestro país, poesía que esta convocatoria contribuye a hacer visible. Dentro de los finalistas considerados el jurado señala trabajos de gran contenido y forma que hacen más meritorio el premio concedido. Entre ellos se mencionan los siguientes poemarios: LA CIUDAD DE LAS PIEDRAS QUE CANTAN (Seudónimo: CORNELIO AGRIPPA); CANTO A SACHA WAIRA (Seudónimo: EL JAIBANÁ); LA POESÍA ES LA MEMORIA (Seudónimo: ESCARABEO); SOMBRAS DE AGUA (Seudónimo: STETSON); LA CASA EN RUINAS (Seudónimo YAKOV PRETOVICH); PALABRAS DESDE LA RUTA (seudónimo: JOHN EDWUARD); SIGNOS VITALES (Seudónimo WILLIAM R. DANIELS); LA GENTE (Seudónimo: LA GENTE); TALLOS JUNTO AL RÍO (Seudónimo: JUST GAFAR); DESHEREDADOS DEL PARAÍSO (Seudónimo: ALBERTO CLAVEL) y MONÓLOGO DEL CRÍTICO (Seudónimo: LUCAS). El jurado encuentra que hubo un nivel de calidad muy importante a lo largo de estos y otros trabajos analizados y recomienda mantener y promover todavía con mayor divulgación y orgullo este premio nacional en homenaje a nuestro gran poeta CIRO MENDÍA. Del mismo modo sugiere que el premio, ahora y en el futuro, incluya la publicación del libro ganador, ya que es este el fin de toda obra literaria escrita máxime si es galardonada.



XII PREMIO NACIONAL DE POESIA POR CONCURSO
CIRO MENDIA 2008
ACTA DE APERTURA DE PLICAS FECHA: VIERNES 19 DE SEPTIEMBRE DE 2008 HORA: 2:30 P.M. LUGAR: SEDE ADMINISTRATIVA CASA DE LA CULTURA En la fecha, hora y lugar, arriba indicados, se reunieron las siguientes personas con el objeto de recepcionar la comunicación que contiene el Acta del Fallo del Jurado, designado por la Directora de la Casa de la Cultura, según Acta fechada Jueves 4 de septiembre de 2008 (anexa a la presente Acta de Apertura de Plicas) para determinar el ganador del XII Premio Nacional de Poesía por Concurso Ciro Mendía 2008 (Acta del jurado anexa a la presente Acta de Apertura de Plicas): Yudy Stella Múnera Sierra (Directora Casa de la Cultura) Juan Diego Cano Castañeda (Coordinador Área Patrimonio) Juan Carlos Hoyos Guerrero (Coordinador Área Desarrollo Cultural) Destapado el sobre que contiene las sesenta y una (61) plicas con los respectivos seudónimos de los participantes, se procedió a descubrir el Primer Puesto, correspondiente al poemario La piel de los teclados, firmado con el seudónimo de Aleyda que corresponde a Luz Marina Nana Rodríguez Romero, identificada con la cédula de ciudadanía No 40.010.966 de Tunja, Boyacá. Residenciada en la Cra. 8 Nº 37-15 Barrio Los Parques, de la ciudad de Tunja, Departamento de Boyacá. Teléfono 3105856837. E-mail: mantegna_co@yahoo.com Poeta y narradora. Estudios en psicología y filosofía, literatura y semiótica, docente de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Tiene varias obras publicadas de cuento, minificción y poesía, Premio especial de poesía, Ciudad de Chiquinquirá, 1996 y 1907. Premio de Poesía, Consejo Editorial de Autores Boyacenses 1997, Beca de Creación Fondo Mixto de Cultura, 1998. Beca de residencias artísticas en el exterior. Ministerio de Cultura 2001-2002. Siendo las 2:50 p.m. y finalizados los asuntos para el cual se levanta la presente Acta, firman con sus respectivos números de cédula por quienes en ella intervinieron .

domingo, 8 de febrero de 2009

El minicuento: ¿una estética posmoderna?


El Minicuento: ¿una estética posmoderna?
Nana Rodríguez

La época de los grandes relatos ha muerto, pregonan los filósofos de la posmodernidad, en otras esferas denominada la era neobarroca1. Recordemos que Lyotard desde sus primeras teorizaciones sobre la posmodernidad2 se ha referido a la oposición entre los “grandes relatos” que le dan un carácter homogéneo a la historia y las “pequeñas historias” que ofrecen perspectivas parciales y se caracterizan por la fragmentación y el carácter efímero de lo narrado. De esta manera, el minicuento caracterizado por tener una extensión muy corta, privilegiado por la elipsis, y la concentración de las ideas, anuncia un género con particularidades que tiende a convertirse en juegos de lenguaje, en el pastiche, la hibridación discursiva, la parodia posmoderna, la autorreferencialidad, el collage, la metaficción, que son señales particulares de la época posmoderna y por supuesto de las formas que utiliza el minicuento3.
Muchos estudiosos hablan de la desaparición de fronteras no solamente en la escritura o en los géneros literarios, sino aún en las fronteras económicas y políticas. El minicuento al ser de carácter proteico o híbrido, acepta varias denominaciones y definiciones en el campo de la crítica. Esa imprecisión en la definición se muestra por todas partes en la mentalidad contemporánea, expresa Calabresse. Por otra parte, para Lyotard, el eclecticismo es el grado cero de la cultura general contemporánea, para él la estética en la actualidad es el conocido “todo vale”, aunque en el caso del minicuento, sin duda alguna, para considerar estas brevísimas narraciones como literarias, habría que invocar el manejo riguroso del lenguaje, y el detonante que haga estallar pequeñas granadas en la cabeza del lector, - como bien lo apuntaba Hemingway -, capaz de evocar universos, abrir puertas, o en el lenguaje analógico, abrir ventanas, establecer vínculos e hipervículos, que enriquezcan el conocimiento y permitan adquirir competencias para la lectura y la escritura de las nuevas formas de la literatura en la posmodernidad.
Ya Italo Calvino en sus Seis propuestas para el próximo milenio, expresaba su sueño de cosmogonías y epopeyas condensadas en un epigrama: Dice: En los tiempos cada vez más congestionados que nos aguardan, la necesidad de literatura de berá apuntar a la máxima concentración de la poesía y del pensamiento (1989:64). Anota que desearía preparar una antología de cuentos de una sola línea, pero que hasta ese entonces, no ha encontrado a otro que supere el cuento El Dinosaurio, de Monterroso.
En una época de veloci dad y tecnología en la cual, el concepto de lo rápido, permea todas las expresiones, la literatura y el arte en general, han sido influenciados por esta característica de lo ligero de lo instantáneo. En una época en la cual reinan la imagen, los mass media, la Internet, el zapping; el tiempo se ha convertido en un elemento inaprehensible y arrollador, que le ha dado a las sociedades un ritmo de existencia veloz y fragmentada.
Es así que dentro de estas nuevas formas de estética narrativa, es frecuente encontrar en la red, los llamados cibertextos, páginas de creación literaria; la llamada literatura interactiva, en la que participan varios escritores en la construcción de un relato virtual, cada uno de ellos creando un fragmento de la historia. De esta manera se podrán observar diversidad de estilos, visiones de mundo, imaginarios, usos del lenguaje, etc; ésto como un ejercicio de escritura, que sumado a la velocidad de la internet, es un recurso que puede llegar a calentar la mano y la imaginación de los navegantes.
El contexto de la minificción
Cada época determina las formas de expresión de los imaginarios, de las técnicas, de la extensión, de las visiones de mundo, y el minicuento no es otra cosa que un producto de la posmodernidad.
Charles Johnson, define de una manera bastante audaz el contexto y el ámbito en el cual el minicuento – a quien él denomina ficción súbita -ha encontrado su campo de cultivo:
La narración ultracorta, es si no otra cosa, sintomática de una época en que la velocidad, lo es todo, en la que se admira al Concorde porque ahorra tiempo, y en la que nuestros ritmos han sido condicionados por programas que se interrumpen a intervalos de nueve minutos para dejar paso a los anuncios, una era de resúmenes y compendios que produce videos musicales de tres minutos, para adolescentes, a base de cortas concentraciones de atención, restaurantes de comidas rápidas, divorcios en veinticuatro horas.
Hay quien ponga en duda que para el lector fatigado, acosado por la falta de tiempo, con docenas de cosas que disputan su atención, la narración ultracorta no es otra cosa que la versión literaria de un pico rápido de heroína? Y sin embargo puede ser un pinchazo potente, como la poesía, a la que se parece, porque la narración ultracorta exige comprensión y economía,(1989:247)

Una de las características en las expresiones de la posmodernidad, es la intertextualidad, es decir, la mediación entre el código y la semiosis ilimitada o producción de significados en la cual intervienen necesariamente, la mirada del lector, su enciclopedia personal, compuesta por el bagaje de conocimientos e información proveniente de la cultura, las competencias de interpretación y la capacidad de relacionar textos, ironizar y parodiar las personas y las circunstancias.
Se ha hablado de la muerte del autor y ha aparecido otra categoría: la del lector, como agente productor de significación. El minicuento exige de autores y lectores competentes, audaces y eruditos. El lector es co-autor por decirlo de esta manera, pues es el encargado de terminar el texto y desentrañar el sentido implícito como lo han expresado los teóricos de la estética de la recepción. Se sabe, que en el contexto moderno, el lector reconstruye la intención del autor. En el contexto posmoderno, el lector construye el significado del texto, sin dejar necesariamente de lado la intención del autor. Esto es lo que Umberto Eco ha denominado obra abierta.
Las obras literarias son la expresión fiel de la época y del contexto en el cual se producen. Francisca Noguerol, investigadora española, ha extractado los rasgos más significativos relacionados con este género literario y el pensamiento posmoderno, y expresa que hay una coincidencia cronológica entre la formalización del pensamiento posmoderno (años sesenta, con especial relevancia en los setenta y ochenta) y la aparición del micro-relato como categoría diferenciada del cuento tradicional(1996:51). La autora propone cinco rasgos destacados: Primero, hace alusión a un escepticismo radical, consecuencia del descreimiento en los metarrelatos y en las utopías. Para demostrar la inexistencia de verdades absolutas, se recurre frecuentemente a la paradoja y el principio de contradicción. (Ibid, 53)
Examinemos este texto de Enrique Anderson Imbert en el que se refleja que nada es verdadero al enunciar las distintas explicaciones generadas por un mismo mito.

Conversación sobre Io
Tiresias: Zeus vio a Io paseándose a orillas del río, la acosó y, cuando ella se metió en un bosquecillo, la sedujo. Después, para que no descubrieran su amorío, transformó a Io en una hermosa vaca blanca.
Penteo: No. Lo siguió siendo una hermosa muchacha. Por envidia, las gentes la maltrataron y, para insultarla, inventaron la leyenda de que era una vaca cualquiera.
Erictonio: Al contrario, Io siempre fue una vaca. ¡Zeus no se quedaba en chiquitas! Pero las gentes, por respeto a Zeus, imaginaron que cuando la poseyó fue porque tenía formas de muchacha.
Evémero: De Io no lo sé, pero para mí que Zeus fue un hombre.

Anderson Imbert (Ibid, 53).

Otro rasgo que propone Noguerol alude a los denominados Textos ex - céntricos que privilegian los márgenes frente a los centros canónicos de la Modernidad, lo cual ha permitido una experimentación con los temas, personajes, registros lingüísticos y formatos literarios:

El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo tadavía se reúne con sus amigos los miércoles a la tarde.

Qué bueno
Luisa Valenzuela. (Ibid, 55)

En este caso la autora crea un título más extenso que el texto que lo anuncia rompiendo con las formas tradicionales de la expresión.
Golpe al principio de unidad, es el tercer rasgo o característica, por el que se defiende la fragmentación frente a los textos extensos y se propugna la desaparición del sujeto tradicional de la obra artística:
La que no está

Ninguna tiene tanto éxito como La que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La que No Está.

Ana María Shua (1991:32)

Obras abiertas, que exigen la participación activa del lector; el desentrañamiento de su significado, expresa la autora que los autores posmodernos no sienten necesidad de explicar sus alusiones. Estos textos están llenos de sobre-entendidos o implícitos que en muchas ocasiones son trampas para los lectores, como especie de disfraces de los nuevos mensajes.

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso (1991:23)

Otros rasgos a los cuales se refiere la autora son el Virtuosismo intertextual, reflejo del bagaje cultural del escritor por el que se recupera la tradición literaria en el homenaje al pasado (pastiche) y la revisión satírica de éste (parodia); y el recurso frecuente del humor y la ironía.
Lauro Zavala, por otra parte considera que la minificción3 es el género de éste milenio(2005:208) por sus características de: brevedad, pues en general, los textos extremadamente breves han sido los más convincentes en términos pedagógicos en la historia de la cultura; diversidad, ya que en todos los estudios sobre minificción hay coincidencia en el reconocimiento de que su característica más evidente es su naturaleza híbrida no sólo en su estructura interna, sino también en la diversidad de géneros a los que se aproxima; complicidad, pues según el autor, todo acto nominativo es un acto fundacional. La responsabilidad de fijar un nombre a un género proteico ha generado una enorme diversidad de términos y diversas formas de complicidad entre lectores y textos; fractalidad, pues en la actual época la fragmentariedad no es sólo una forma de escribir una totalidad a partir de fragmentos sino también y sobre todo una forma de leer; fugacidad, respecto de la dimensión estética de la minificción y la cantidad de estudios especializados, publicaciones y concursos que se registran a nivel editorial y académico; virtualidad, ya que las minificciones son el género más característico de este milenio que maneja características de descentramiento de la escritura textual (Ibid,)
Característica a la que se hizo alusión con anterioridad en la propuesta de Francisca Noguerol.
Ironía, parodia, intertextualidad y metaficción
La ironía es un valor estético utilizado frecuentemente en la estética posmoderna. Es una forma de sugerir significados, es una burla fina y disimulada de algo o alguien a quien aparentemente se alaba. En la ironía posmoderna la intención del narrador es irrelevante, la interpretación depende del lector, de su enciclopedia . Un escritor irónico, requiere de un lector igualmente irónico, de esta manera se establece una especie de complicidad.
Veamos este brevísimo texto que respira ironía por todos sus signos:
Un mecenas

La hermosa y sensual señora se acostaba con los jóvenes escritores nacionales para mejorar la calidad de la nueva literatura erótica mexicana.

Jose de la Colina (2002:62)

Los conceptos de ironía, parodia, intertextualidad, van íntimamente ligados. La parodia es una transformación semántica, es decir, es la re-creación de un texto, una historia, acontecimiento o persona, de una manera irónica, desde la perspectiva de un presente, puede parodiarse también para re-contextualizar la historia.
Los procesos de interpretación y producción de sentido, adjudicados al lector, son característicos de esta época. La intertextualidad, a la cual aludimos anteriormente, es un elemento utilizado en la gran mayoría de las mejores minicuentos. La erudición de los autores, el juego intertextual que establecen con otros textos, demandan del lector el mismo juego cultural. Borges, por ejemplo, construye parodias eruditas, en otras ocasiones, los escritores dan una nueva mirada sobre los clásicos, los parodian, les quitan lo solemne, sin buscar la carcajada o el chiste, sino la sonrisa cómplice, el guiño. Los minicuentos requieren la participación activa del lector para completar su significado.
Uumberto Eco anota que ningún texto se lee independientemente de la experiencia que el lector tiene de otros textos: Puede ocurrir, con ciertos minicuentos que el lector no entienda la ironía y pierda el efecto, si no cuenta con los referentes adecuados.
Leamos una vez más a Borges:

La trama
Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de una estatua por los impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Junio Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.
Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías, diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos a al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que orlas, no leerlas): Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.
Jorge Luis Borges (1996:204)

La metaficción es un recurso estético mediante el cual, el escritor o autor hace del acto de leer o escribir, contar historias, criticar técnicas narrativas o hacer explícita la conciencia de escritura, su tema de narración; así como en el cine o las artes plásticas los autores se involucran en la obra, como se puede observar en algunas películas de Fellini o Woody Allen en las cuales aparecen en escena en su rol de directores.
Para ilustrar la metaficción, traigo este minicuento de Norberto de La Torre:
Escribir

En la montaña del rey está el poeta
con la armadura mal puesta del oficio.
Enrique Márquez

Escribir es un acto doloroso e inútil que la muerte por hambre o una borrachera decembrina, tanto como el agua de lluvia en el desierto o una flor que crece en basureros. Escribo por un simple dolor de callos o por el deseo que se marchitó en mi mano . Tomo la pluma para gastar el tiempo y la tinta, para decirte la noche reflejada en los cristales. La cosa de anudar palabras, tejer burdas canastas con las frases se me volvió locura. Busco entre los conjuros, los diccionarios y los albures, la combinación de letras que me descubra una realidad que ignoro. Recorro con los signos la piel de la mujer, los desiertos, el rumor del agua, el inseguro zigzag de los ciclistas. Hago otras cosas inservibles como soñar despierto, fumar, tomar un poco de café, mientras se muere el tiempo, comprar un billete de lotería de vez en cuando, jugar con la estructura de mis textos, inventar una palabra sin sentido. Al final, cierro la pluma, guardo la hoja en un cajón repleto de papeles y me quedo solo, con mi dolor de callos.
Norberto de la Torre (2003:207)

Para concluir, el minicuento y la posmodernidad son dos términos que en su sentido y significación se entrelazan y se corresponden como una unidad que nos brinda la expresión estética de esta época a través de la literatura.
__________
Notas
1. Alude al trabajo de Omar Calabrese “La era neobarroca” en el cual expresa que existe ya un término utilizado y es el manido “postmodernismo” , que se relaciona con los años sesenta respecto de la literatura y el cine y su devenir en reelaboración o pastiche. El segundo es el ámbito filosófico, a partir de Lyotard en su libro La condición posmoderna y, el tercero, en el campo de la arquitectura.
Calabrese , Omar, La era neobarroca. Cátedra, España, 1997 p.28-29.
2. Lauro Zavala, denomina “minificciones” a estas breves narraciones que otros autores han llamado también microcuentos, minicuentos, cuento mínimo, short story, cuento ultracorto, etc.
3. Aunque se dice que el canon del minicuento apareció más o menos en la misma época que se empieza a hablar de posmodernismo (años sesenta y setenta), en mi estudio Elementos para una teoría del minicuento(1996), expreso que el origen de este género puede hallarse desde tiempos remotos, a partir de la tradición oriental; ya en el siglo VI A.C.. Shuang-Tzé, filósofo chino escribió un texto muy breve, el muy conocido” Sueño de la mariposa” que reúne algunas características del canon establecido.
4. Se refiere a su libro La condición postmoderna.
OBRAS CITADAS
(por orden de aparición en el texto)
1. CALVINO, Italo. Seis propuestas para el próximo milenio. Siruela, 1989, Barcelona, p.64
2. SHAPARD, THOMAS, Ficción súbita. Anagrama, 1989, Barcelona, p. 247.
3.NOGUEROL, Francisca Micro-relato y posmodernidad. Revista Interamericana de bibliografía, Vol. XLVI, N° 1-4.OEA Washington, 1996, p. 51.
4. SHUA, Ana María, Casa de geishas. Sudamericana, Buenos Aires, 1991p.32
5. MONTERROSO, Augusto. Obras completas y otros cuentos. 1991 P.23
6. Zavala, Lauro. La minificción bajo el microscopio, Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá, 2005, p.208
____Minificción mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México.2003, p207.
OTRAS OBRAS CONSULTADAS
1. RODRÍGUEZ, Nana. Elementos para una teoría del minicuento, Colibrí ediciones, Tunja, 1996.
2. CALABRESE, Omar, La era neobarroca. Cátedra, España, 1999.
3. LYOTARD, Francois, La condición postmoderna.
4. VATTIMO, G. y otros. En torno a la posmodernidad. Antrophos, Barcelona, 1990.
5. LIPOVETSKY, Gilles, La era del vacío. Anagrama. España, diciembre 2000.
6. ECO, Umberto. Obra Abierta.
Fotografía de Jaime Rodríguez Romero

Lejos de Roma





Lejos de Roma
Pablo Montoya
Alfaguara, Bogotá, 2008,
178 páginas.




Por Gabriel Arturo Castro

Librito mío pequeño (aunque no por pequeño te miro con malos ojos), vas a ir sin mí a Roma, a donde ¡ay! No le está permitido ir a tu dueño. Ve, pero sin ornato alguno, como conviene al libro de un exiliado: como infortunado que eres, muéstrate con el ropaje propio de las circunstancias.
(Ovidio, Tristes, libro I)

Lejos de Roma es otro ejemplo de la incesante y fructífera escritura de Pablo Montoya, dado que es de los pocos creadores colombianos que poseen una conciencia y un compromiso con la palabra. Lentamente va dejando un importante magisterio, una obra narrativa y ensayística de altísima calidad. Su linaje literario es de los grandes fabuladores, quienes juntan misterio, poesía, conocimiento de la historia y de la cultura. Poseedor de una literatura sin fronteras, sus preocupaciones alcanzan hondas parcelas de la condición humana: las relaciones entre literatura y música u oralidad y escritura, además de hondas búsquedas acerca la función social y política del escritor, la crítica literaria, el erotismo, la ciudad, el exilio, la violencia, el viaje, el estoicismo, la mujer, el poder y la resistencia, entre tantos otros motivos de creación.
Su obra conjunta es un diálogo de tiempos, inquietudes culturales, preocupaciones éticas y estéticas de un incansable quehacer literario, oficio definido por la búsqueda. Lúcido y trascendente, su conocimiento y saber nos ofrece múltiples sorpresas, entre ellas el presente libro que merodea el exilio del poeta romano Ovidio y de cuyo contenido expresan los editores:

Se acude a la historia pero no se agota en ella. Está atravesada de erudición, erotismo y amargura, pero estos elementos no actúan como obstáculos. Al contrario, ayudan a construir la visión poética de un exilio que aún dice grandes verdades a nuestro tiempo. Las verdades de la nostalgia y la desolación, del amor y la esperanza, del poder y la ambición. Conformada por capítulos breves, trazados con un estilo literario exquisito, Lejos de Roma apuesta por una nueva forma de abordar la historia. Sin las pretensiones de hacer un gran fresco épico de una civilización, esta novela es sobria en su objetivo: hablar de la búsqueda fundamental que caracteriza a los poetas genuinos.

Ovidio (Italia, -0043 aC – 0017 Dc), nació en Sulmona, cerca de Roma. Educado para seguir una carrera política, su genio era esencialmente poético. En Roma, donde residió hasta cumplir los cincuenta años, se relacionó con la sociedad más distinguida de la ciudad, incluido el propio emperador Augusto. Sin embargo, en el año 8 Ovidio fue desterrado a Tomos (hoy Constanza, Rumania). Según el propio Ovidio, uno de los motivos de su destierro fue la publicación del Arte Amatoria, un poema demasiado exaltado para el gusto del emperador, que se proponía emprender diversas reformas morales. Pero probablemente esto no fue más que un pretexto, puesto que el poema llevaba diez años en circulación. Otra de las razones nunca revelada por Ovidio, pudo haber sido su conocimiento del escándalo en el que estaba involucrada la hija del emperador, Julia. Pese a todo, Ovidio nunca abandonó su esperanza de volver a Roma, pero sus expectativas resultaron vanas. Ovidio murió en Tomos, tras una existencia infeliz y melancólica, logrando sobrevivir su arte literario más allá de su muerte, siendo sus poemas el más grande alegato de la Antigüedad sobre la libertad de expresión y la dignidad de la expresión humana.
Sobre este trasfondo se erige Lejos de Roma, de Pablo Montoya, en cuyo fondo hay un carácter épico, pues vuelve a un antiguo patrimonio de mitos para recrearlos y dejar que reine la imaginación: el héroe trágico, marginado, víctima de la arbitrariedad del poder y cuyo reconocimiento vendrá por los caminos de la literatura. Ovidio es un enorme caleidoscopio de vicisitudes, tramas, acciones que generan la visión de la vida y el valor central del mito, considerado éste como elaboración literaria y precepto ético. El autor de Lejos de Roma nos comunica un relato ejemplar en que los acontecimientos históricos de un pasado se difuminan y se actualizan. Su complexión imaginaria tiene su anclaje en el drama de quien vive entre el esperanzador mensaje del arte y unas condiciones ausentes de la idea de justicia. El exilio de Ovidio nos persigue hasta nuestros días, su sacrificio es igual al desterrado de hoy, los débiles expulsados, los marginados por tiranos que no soportan ningún desafío, ni intelectual ni moral. Las pasiones y los poderes de ayer también son los de hoy. El autor sabe que el exilio es una experiencia cotidiana y transmite por lo tanto una noción de pérdida, confrontación y ausencia. El mito resucita con su voz legendaria:

Aquí, en realidad, soy nadie. Dejé de ser alguien desde el día en que me fue avisado el repudio de Augusto. He sido nadie en todos los puertos que he atravesado hasta llegar a Tomos. Mi lengua, que podría actuar a mi favor, que siempre actuó a mi favor antes de este exilio, se estrella contra la ignorancia de los bárbaros.

Encontramos, entonces, una rica erudición, no la refinada composición ni el estilo extremadamente intelectual. Por lo contrario, su interés por el pasado, la invención y elaboración poética-narrativa, permiten aquella singular vuelta al mito y su urdimbre, dotada de un trazado psicológico, afectivo, moral y espiritual del personaje y un efecto dramático de sus acciones. La fusión entre poesía e historia nos indica que ésta última es también una acción del lenguaje, un poder que desmitifica. El mito se rompe por medio de una nueva palabra, un nuevo orden y otra imagen – metáfora; no olvidemos que el libro Lejos de Roma está constituido por 40 capítulos breves, considerados cada uno como una escala de su viaje y estancia en el exilio, desde su arribo hasta su muerte. Se captura lo histórico, progresivamente, como una necesidad de la memoria, ya que el lenguaje desenmascara el porvenir. Pero igual Lejos de Roma contribuye a nuestra reflexión aguda sobre el presente y cómo en el pasado existía una conciencia misteriosa, abierta hoy gracias a labor de la escritura. Porque la historia es también una poética que pone la duda, pregunta por el desliz y la fractura, una palabra que posee conciencia histórica, literaria y filosófica, e invoca, evoca, provoca con su carga de ironía, dolor, belleza y conmoción.
Además consigue el libro un equilibrio entre el tema heroico y el cotidiano; el discurso narrativo y el lírico. Leamos como ilustración el inicio del capítulo titulado La desnudez:

La culpa de todo hombre en Roma es tener ojos. Una noche yo miré y fui castigado. Sabía que, al traspasar esa puerta, donde Isis había tallada en mármol, entraba en un terreno prohibido. En el aire flotaba un aroma de azafranes macerados. Invité a Fabia a dar un paseo por los foros, pero ella prefirió quedarse recostada en su triclinio. Leía, con mucho interés, los impuros relatos de Eubio sobre la corrupción de la semilla en el vientre materno.

Lejos de Roma es un lúcido ejemplo de la labor de la ficción dentro de la historia, la búsqueda juiciosa de los acontecimientos históricos y la versión del escritor, si interpretación personal y subjetiva, intuitivo, pero a la vez consciente e intencional.
Al valerse de una profunda emotividad, el autor recrea el comportamiento, la actitud de un ser humano que actuó en un pasado, pero que hoy es resucitado poéticamente de la mano de sucesos de gran valor anímico y espiritual. De tal manera que los acontecimientos singulares y auténticos están vivos, vigentes y significando, tras una tarea de mediación, reconstitución y completamiento. La historia deja de ser recinto exclusivo del pasado y se torna saber actualizado. La escritura halla, descubre, saca del olvido, revela mediante un acto imaginario y libre las zonas oscuras que tiranizan o frustran al hombre. El autor captura lo histórico por medio de la individualidad y lo íntimo, pero a la vez trasgrede lo particular (la biografía de Ovidio) y lo trasciende a lo universal (el destino de todos los desterrados del mundo), donde la verdad interior importa más que la verdad objetiva:

Las islas del Imperio se han llenado de exiliados. Detrás de cada muralla romana se esconde alguien que espera, entre el resentimiento y la esperanza, la llegada de la muerte. Augusto, que todo lo vigila, desde la paz en las fronteras hasta el control de los incendios y las inundaciones de Roma, también ha querido gobernar sobre el deseo de los ciudadanos. El exilio como castigo para quienes se resisten a respetar el poder del Príncipe. El exilio destinado a quienes atentan contra su rigor moral. Augusto quisiera controlar hasta el sueño de los súbditos. Y acaso sea ésa su gran frustración.

A través del monólogo el protagonista relata su drama, el lado crítico de la historia, la desmitificación de los hombres y los sucesos. Lejos de Roma es un libro contemporáneo que se compromete con nuestro tiempo tan complejo y aciago, quizás porque es un original punto de vista sobre un pasado que retorna sin descanso. Su actualidad, lejos de toda obra arqueológica y anacrónica, es posible por el contraste de mundos, las analogías que el lector realiza, la lección humanista que propone, su imaginación creadora, la pasión y el vital sentido de la obra.




Fotografía: Pablo Montoya, Nana rodríguez, Gabriel Arturo Castro


El patio trasero, de Lina Zerón






EL PATIO TRASERO
Lina Zerón*

Nunca lo supe pero nací en un patio trasero
más viejo que los árboles más altos del norte

con más historia que todas sus guerras;
aquí el pasto crece con digno desorden
allá la hierba se quema por el sol
y las botas de los dueños de casa
mientras sus hijos empuñan armas en los colegios
mientras los padres empuñan armas en los mercados
mientras las madres pintan de sal bolsas negras
y el amo del mundo hace cinco sobre par cada mañana.

Yo vivo en el patio trasero más grande del mundo
no conozco el miedo del ántrax
ni el detector de metales para niños,
ni el miedo silenciado con drogas militares
ni el arco iris de alarmas sonando en la noche
ni nuestras computadoras cuentan cadáveres
ni nuestros aviones son escoltados por Rambos.
En mi patio trasero crece el maíz sin pesticidas
los huevos son de gallo y de gallina,
las vacas engordan con forraje y no con hormonas.
cientos de tradicionales comidas,
flores, remedios y recursos naturales:
mole, menudo, pozole, adobo, chiles rellenos,
postres de frutas frescas y frutas cubiertas de azúcar,
dulces de coco, de leche, membrillo, guayaba,
hay rosas, claveles, azucenas, gladiolos,
hortensias, margaritas y para los novios, azahares.
y en años pasados la bella amapola que ahora es prohibida
porque el amo del norte la usa para hacer drogas finas.
Ruda, romero, cola de caballo, pelos de elote,
y para los enamorados el toloache,

tenemos ríos, lagos, mares de verdes y azules tonalidades,
playas de arena dorada, blanca y morena.
volcanes, bahías, ensenadas, cascadas, desiertos,
ojos de agua, cenotes, selvas y bosques.
Ciudades prehispánicas, coloniales, modernas, modestos pueblos
y grandes zonas industriales.
Oro, plata, petróleo, cobre, uranio, brillantes cerebros

Y uno que otro Mac’donalds.

Aquí no se fabrican ciudades in record time con jardines artificiales
para ser habitados por gente con dinero de plástico
que piden para llevar su comida de plástico en dogui bags.

Pobres vecinos del norte que dependen para vivir de los recursos
de este vasto y hermoso patio trasero.

*Poeta mexicana, autora de varios libros de poesía , traducida a varios idiomas.

Foto: Lina Zerón y Nana Rodríguez. México 2005

Graciela Genta o la vida hecha poesía



Estar frente a la poesía de Graciela Genta, es entrar en comunión con la esencia de un ser que se abre como un cáliz frente a las realidades del amor y de la vida a través de sus poemas tejidos con palabras sencillas, llenas de un remanente de sabiduría y música que devienen de su río íntimo; sin artificios, ni retórica , sin contaminación, así como son sus ojos llenos de luz y transparencia.
Y es que sus versos como su vida están en íntima conexión; muchas veces se ha dicho que es difícil conciliar la cotidianidad de un escritor o escritora con su obra, debido a las circunstancias, los roles sociales, las imposturas intelectuales y artísticas que hacen inconsecuente esta relación, sin embargo en Graciela Genta, la poesía (natural en ella), se ha nutrido con el zumo de sus propias vivencias. Puedo expresar que conversar con Graciela en compañía de un vino o un mate, en su casa o en un café de boulevard de Montevideo, no está lejos de su Hora de Magnolias o de su Polizón en mi melancolía.
Su poética es un canto a la vida, con discretas alusiones al dolor, a la soledad y a ese amor congelado en el tiempo que nos habita como “un polizón”; ese amor manifestado con tanta belleza a partir de la cotidianidad: “Te amé/ en las pequeñas cosas cotidianas/ porque el amor, a veces, sólo es eso:/ las frágiles historias de la casa”. Así mismo, su fino erotismo, apenas sugerente, pero cargado de una gran fuerza evocadora , nos muestran a una mujer que sabe del amor, y lo sabe nombrar sin restricciones:
Ábreme la piel con tus caricias/ y avanza sin temor/ por las honduras plenas de la carne/ (...) No hagas vuelos rasantes por mi alma;/ compromete tu tiempo y entra al amor, que sólo es un instante./ Reconóceme raíz y tallo/ clavado al surco,/ nunca seré por ti, clavel del aire./ Ábreme la piel y avanza a ciegas/ por el torrente loco de mi sangre, / no te quedes en sueño solamente/ muerde mis huesos, habíteme la carne./¿De qué sirve que me andes de puntillas/ si para ello, me acompaña un ángel?

Esta mujer, poeta y maestra de “chiquilines”, como llama a los hoy ya, hombres y mujeres que la abrazan cuando la encuentran por la calle, manifiesta que en algo se parece a aquel Arcadio Buendía.
Yo siento que tengo algo,/ de aquel Arcadio Buendía,/ el soñador de astrolabios/ que en su caldero fundía / el oro de los ensueños / en gitanas correrías.
Yo siento que tengo algo, / de aquel Arcadio Buendía,/ también tengo un catalejo / que acerca mapas de días / y me incendio en soles nuevos / sin moverme de mi silla.
Yo siento que tengo algo, / de aquel arcadio Buendía, / y entre probetas y embudos, / calderos de fantasía, / la alquimia de mis poemas / voy haciendo por la vida.
Yo siento que tengo algo, / de aquel Arcadio Buendía, / el soñador de astrolabios / con la brújula perdida.

La poesía y la narrativa, el encuentro con los escritores y poetas, también están llenos de instantes, que día a día son la vida.

Para no morir en silencio



Para no morir en silencio

Nana Rodríguez

Un acercamiento o introducción a la obra de tres poetas de la alemania del siglo pasado es el trabajo que desarrolla Rafael Gutiérrez Girardot en este libro: Gertrud Kolmar, Else Lasker-Schüler y Nelly Sachs.


El autor desarrolla un recorrido por la vida y obra de estas poetas que vivieron los avatares de la Alemania ante el ascenso del nacional socialismo, el holocausto y la posguerra, acompañados por los amores truncados, el hogar judío, y la experiencia laica de la religión, enmarcadas en la época del expresionismo, corriente que apareció hacia finales del siglo IXI y comienzos del XX y permeó todas las manifestaciones artísticas, originándose en la pintura como respuesta al naturalismo y al impresionismo, mediante una crítica de los valores tradicionales que Nietzsche comenzó con sus ideas filosóficas, con el aporte de Freud y Jung. Figuras como Bertold Breht, Piter Waiss, Strindberg en el teatro, Thomas, Mann, Robert Musil, Herman Hesse, Kafka en la novela, Münch en la pintura, Murnau, Robert Wiene y Fritz Lang en el cine, entre otros artistas, fueron contemporáneos de las poetas mencionadas.


Uno de los aportes de Gutiérrez Girardot es reunir a tres figuras que renovaron el lenguaje, los temas y el tono de la poesía con dos ingredientes: ser mujer y ser judía. En 1914 se publicaron un millón y medio de poemas que hacían apología a la guerra, ante esta afrenta hacia el lenguaje y la vida, Gertrud Kolmar y Else Lasker-Schuler responden con la fuerza pictórica y audaz de sus imágenes y metáforas, aunque como lo expresa el autor, Kolmar y Sachs, escribieron sin el propósito de publicar y llevaron una vida alejada de los centros de la literatura y el arte de la época, distinto a Lasker-Schüler que participó de la bohemia del expresionismo alemán.


El texto que compone el libro está escrito sin divisiones, capítulos o subtítulos, es un extenso ensayo que desglosa la historia de estas tres mujeres a través de una rigurosa investigación - como en todos los libros del autor - compuesta por documentos de la época, epistolarios, biografías, crítica literaria personal y de otros autores. Inicia con Gertrud Kolmar, berlinesa, prima hermana de Walter Benjamín, quien más adelante se preocupó por dar a conocer los poemas de ella. A lo largo de la descripción y comentario sobre la vida de esta poeta, se hacen evidentes las circunstancias que hicieron su vida desdichada, al ver deshecho su amor y la maternidad truncada por conveniencias sociales de la época por las cuales sus padres provocaron un aborto del cual parece que no se repuso jamás; así, en el poema La mujer vieja, de su libro póstumo Mundos escribe: Morí tal vez mucho antes ya de mi muerte. Entre agosto y octubre de 1933 escribió Las palabras de los mudos y en 1934 Robespierre, poema que contiene un verso que da nombre al título del libro en cuestión: pero yo moriré callando.


El siglo XX ha sido llamado “el siglo de la danza”, la danza fue un tema significativo en el expresionismo alemán, de esta manera, la poesía de Gertrud Kolmar se vio iluminada por esta imagen, la personificación de la vida, frente a las desdichas cotidianas que acosaban a la poeta. En Retrato femenino, aparecen secciones en las cuales desfilan las desamparadas, las pecadoras, las amantes, las caritativas, las desafiantes, las solitarias, las marginales; al respecto Gutiérrez Girardoth, alude a un enmascaramiento, es decir, que estas nominaciones expresan tácitamente las obsesiones de la poeta: “ el amor ardiente y generoso, el hijo que pudo haber sido suyo, la carta esperada que no llega, su extrañeza como mujer y como judía, su soledad impuesta y escogida”.
Como víctima del antisemistismo, en 1939, Kolmar tiene que agregar a su nombre el de Sara por una disposición nazi, y a partir de ese mismo año tiene que vivir con su padre en una “casa de judíos”. Comienza entonces, su conciencia como judía. En el poema Nosotros los judíos dice:
Sólo la noche escucha: te quiero, te quiero, pueblo mío.
Y quiero abrazarte con los brazos ardiente y firmemente
como una hembra al marido que está en la picota, en el foso,
la madre que no deja hundir solitario al hijo injuriado.

Identificada con su raza, su poética esta habitada por reminiscencias del Antiguo Testamento, así en su novela Una madre, Martha, replica a quien la había llamado prostituta: Israel es como el polvo de la tierra: todos lo pisotean con los pies; pero el polvo los sobrevive a todos. Para Gutiérrez Girardot, esta réplica es la voz inmanente de Gertrud Kolmar, detrás de la personaje bíblica.
Poco después es trasladada a Auschwitz, y en una carta le dice a su hermana: Estoy propiamente en el talante cabal, abatida, agobiada de que como poetisa nada puedo hacer por el momento. Pues… nunca produzco desde un sentimiento de exaltación y fuerza, sino desde un sentimiento de impotencia…
El autor expresa que Gertrud Kolman es una heroína como Judith, Esther o Susana, en su soledad, en su torre, en la intimidad en que dominó e hizo cantar el lenguaje, en los amores perdidos y callados se asemeja a Emily Dickinson, a diferencia de Else Lasker-Schüler (1945) quien encubrió su soledad con exuberancia teatral, amor llamativo y sociabilidad literaria. La poeta es descrita como una persona excepcional, por la manera de vestirse, por su delgadez, expuesta a la vista de todos : faldas amplias extravagantes, o pantalones, blusas imposibles, cuello y brazos adornados con joyas llamativas, falsas, cadenas, pendientes, sortijas de baratillo en los dedos, anillos de criada que eran el centro de interés de todos. Características que bien se podrían identificar con la ruptura en las ideas, los valores y la estética del movimiento expresionista.
Lasker-Schüler también es conocida por su relación amorosa con Gottfried Benn, los dos establecieron una especie de correspondencia epistolar que se tradujo en los poemas que provocaban respuestas de ambas partes, más tarde Benn aseguró que era la poetisa más grande que ha tenido Alemania. Ejemplo de lo anterior es su poema Escucha, dirigido a Benn en el que impera una exhortación de los sentimientos y de la interioridad de la poeta, rasgos particulares del expresionismo:
Robo en las noches
las rosas de tu boca
para que ninguna hembra encuentre beber.
La que abraza
me roba de mis escalofríos
que pinté entorno a tus miembros.
Soy tu borde del camino.
La que te roza, cae a tierra.
¿Sientes mi corporalidad
por doquier
como lejana orla?

Como decía al comienzo de esta reseña, Moriré callando está salpimentado por el autor con apartes de la vida confrontados con la obra de las poetas, unidad indivisible que se complementan cada una y ofrecen una lectura amena a los lectores. De esta manera, nos enteramos de la aversión de Kafka por Else Lasker-Schuler, después de confiarle que no podía soportar sus versos, que le producían aburrimiento, que su prosa le fastidiaba, comenta: le va mal, su segundo marido la ha abandonado, hasta donde sé, también se hace colecta para ella; he tenido que dar cinco coronas por ella sin sentir la más ínfima compasión. No conozco el motivo propio, pero me la imagino siempre como una borracha que por las noches se arrastra por los cafés. Con lo anterior podemos comprobar que las discrepancias y la “mala leche” entre escritores y artistas son una constante en la historia como una afirmación de la condición humana.
Es a Else Lasker-Schüler a quien Gutiérrez Girardot dedica más páginas en su estudio, respecto de la gramática de la poeta considera que era heterodoxa, y lo que más escandalizaba y al parecer sigue ocasionando perplejidades era el desafiante desparpajo y la libertad con que escribía sobre sus enamoramientos y sobre el amor en los cuales se difuminaban los límites entre la realidad y la imaginación. Vida y obra entrelazadas y evidentes en los epistolarios que componían sus novelas, entre ellas Mi corazón es la novela de la bohemia de Berlín del famoso “café del oeste”, una novela íntima en el sentido que la escribió para sus amigos, es decir para iniciados.
El autor de Moriré callando, alude a críticos y poetas que han resaltado la obra de Lasker-Schüler, como Karl Kraus quien reprodujo en su revista la antorcha el poema “un viejo tapete del Tíbet” , con una gran presentación:
No con suficiente frecuencia se puede provocar a esta época sordomuda, que se sonríe irónicamente de los verdaderos originales, sino con una alusión a Else Lasker-Schüler, la figura lírica más potente y más intransitable de la moderna Alemania… el poema que aquí se reproduce del semanario berlinés Der Sturm se encuentra para mí, entre los poemas más encantadores y más conmovedores que he leído, y hay pocos, desde Goethe hasta más abajo, en los que el sentido y el sonido, la palabra y la imagen, el lenguaje y el alma están tan entretejidos como en este tapete del Tíbet. No quiero decir que por esta preciosidad de nueve líneas daría todo Heine. Porque, como ojala se sabe, lo daría por más bajo precio.
El poema dice así:

Tu alma que ama la mía,
está perdida con ella en el Tíbet del tapete

Rayo en rayo, colores enamorados,
estrellas que se han cortejado a lo largo del cielo.

Nuestros pies yacen en la preciosidad
milmasllasmasdemillejos.

Dulce hijo de Lama en trono de plantas de almizcle,
por cuánto tiempo besa tu boca la mía ciertamente
y la mejilla la mejilla por tiempos abigarradamente
anudados ya?

Rafael Gutiérrez afirma que esta poeta llevó a sus últimas consecuencias no sólo su sentimiento innato de soledad y su nostalgia religiosa, sino el cuestionamiento de la palabra, característico del expresionismo. Se consideró a sí misma como jeroglífico y sus signos fueron una leyenda, una narración milagrosa e inventada y vivida por sí misma.
Por último, aparece Nelly Sachs, al lado de Paul Celán; a este respecto, Giratdoth se refiere a la muy célebre y citada expresión de Theodor W, Adorno: “Escribir un poema después de Auschwitz, es bárbaro e imposible”, ya que estos dos poetas se manifestaron después del holocausto junto a más de 300 testigos sobrevivientes. Escribí para sobrevivir. Escribí como en llamas. La imágenes y las metáforas son mis heridas decía Nelly Sachs. Como para las otras dos poetas, para Nelly Sachs el amor insatisfecho fue determinante en su vida y confesó que una voz desconocida le dictaba sus poemas. Desde su exilio en Suecia confió a Walter Benjamín: tengo aquí una madre enferma. Enferma del terror y de pavor en torno a todo lo que antes habíamos padecido, los seres más queridos me fueron arrancados del alma, perecieron en Polonia, y había unas noches en las que sentía su morir, o más bien fui destrozada por el dolor. Esas son las Elegías, esos son los epitafios… Debe elevarse un altar de silencio, pero si es uno de piedras, es decir, palabras, entonces que ninguna sea cincelada. Nada he elaborado en las elegías, las he escrito como la noche me las entregó, eso es todo.


A Nelly Sachs se le conoce como “la poetisa del destino judío”, sus lecturas de la Biblia, las penurias del exilio entre otras cosas se condensaron en un lenguaje nuevo en la lírica alemana de posguerra. En Las moradas de la muerte, en uno de sus poemas más famosos expresa:

¡Oh!, las chimeneas
sobre las moradas ingeniosamente inventadas de la muerte,
cuando el cuerpo de Israel subió disuelto en humo
por el aire –
como deshollinador lo recibió una estrella
que se volvió negra
¿ o fue un rayo de sol?

¡Oh! las chimeneas
caminos de libertad para el polvo de Jeremías y de Job –
¿quién os inventó y construyó piedra sobre piedra
el camino para los fugitivos del humo?

¡Oh!, las moradas de la muerte,
tentadoramente aderezadas
para el dueño de la casa que antes era huésped –

¡Oh! Vosotros dedos
poniendo el dintel de la entrada
como un cuchillo entre vida y muerte –

Oh vosotras chimeneas,
Oh vosotros dedos,
y el cuerpo de Israel en humo por el aire.

El autor reùne a Sachs y Celán por varias convergencias en su vida, por una parte, los padres de Paul Celán han sido asesinados en Auschwitz y el novio de Nelly Sachs pereció a mano de los nazis, estas circunstancias originaron una larga relación de refugio muto familiar. Nelly Sachs murió en mayo de 1970, un mes después del suicidio de Paul Celán. Compartió el premio Nobel de literatura con el escritor israelí Shmuel Yosef Agnoncon en 1966. Concluye Gutiérrez Girardot que la renovación estética de las tres poetas, especialmente en Gertrud Kolmar y Else Lasker-Schüler no se redujo al ámbito de la poesía femenina, como lo aseguraron Walter Benjamín y Gottfried Benn. Una escala de renovación fue la transmutación de los substratos y elementos judíos- concientes y más tarde asimilados- en una expresión total, es decir en una identificación de mujer, ritmo y palabra que, iluminadas por el amor trunco, pero gratuito, noble y constante, se extiende hasta formar la unidad de persona, universo, Dios.


La lectura de este libro es gratificante, no sólo por el acercamiento que nos brinda el autor a estas tres poetas poco conocidas en nuestro país, sino por la manera como navega por las vertientes de la historia, la crítica, y la estética. Se convierte pues en invitación o abrebocas para conocer más a fondo su obra y adentrarnos desde la visión de la poesía hacia esa trágica y vergonzosa franja de la historia como fue el exterminio del pueblo judío.


Además, subrayo que la mirada que nos presenta Gutiérrez Girardoth hacia la obra de las poetas alemanas, dista mucho de las miradas reduccionistas que hablan de la “poesía femenina” o aquellas que miran con desdén los temas del amor, el erotismo, la maternidad por ser “propias” de la escritura de mujeres.